MASARABA EN LA COCINA

Sueños, Ideas, historias!

miércoles, 22 de julio de 2026

Sueño 8. " Mama"

Domingo 19 de Agosto  2026

Este sueño lo tuve la madrugada del sábado para amanecer el domingo.

Me estaba quedando dormida cuando escuché una voz que me llamó por mi nombre. Estaba aquí, a mi lado, y me dijo: «Marisol». Era una voz femenina. Me gustó la manera en que sonó mi nombre en ella y, poco después, me quedó dormida.

En mi sueño, estaba en esta misma casa, aunque era diferente. Yo me encontraba en el comedor y había una señora sentada en el piso de la cocina. Ella me llamó por mi nombre dos veces. La primera vez la ignoré; la segunda, fui a verla.

Entonces me dijo:

—Tu mamá no es tu mamá. Ella realmente se llama Emily.

También me dijo que, en realidad, ella sabe muchas cosas, pero se hace la que no sabe.

Después de que me señaló una cartulina que estaba pegada a un lado de la puerta del comedor. Al principio, estaba mal hecha; sin embargo, unos instantes después, las líneas aparecieron perfectamente trazadas. Creo que en ese momento me mareé. Tuve que sentarme porque no soportaba el impacto de lo que estaba escuchando.

Cuando vi que las imágenes de las cartulinas cambiaban frente a mis ojos, sentí que casi me desmayaba, así que me senté en el sillón que estaba justo debajo de ellas.

No entiendo este sueño. Pudo haber sido muy largo o muy corto; no lo sé. 

miércoles, 15 de julio de 2026

Sueño #7 Mi gata abandonada


Lunes 13 de julio de 2026

Quiero que sepan que yo jamás en la vida abandonaría a uno de mis gatos. Sin embargo, los educo bien y les enseño a comer de todo para que, si en algún momento y por alguna razón llegaran a perderse, no se mueran de hambre.

Este sueño fue muy confuso, no tan claro como todos los que he tenido. Recuerdo una calle; no sé por qué razón, pero iba llegando a una calle muy transitada, muy lejos de mi casa. Iba a entrar a una tienda y, de repente, vi que, por un costado de una veterinaria, salía mi gata. Era una gatita que, en el sueño, reconocí como mía.

La gatita me reconoció, pero estaba muy herida y lastimada. Entré a la veterinaria para comprar algo que pudiera ponerle para aliviarle el dolor y así poder llevármela; sin embargo, la vendedora nunca quiso venderme lo que yo necesitaba. Al final, no me llevé a mi gata y ella se quedó ahí.

Después aparecí en una vecindad muy sucia. Todos los muebles estaban afuera y las mujeres dueñas de esas casas estaban limpiando el interior. Sin embargo, encima de las mesas y las sillas había mucha basura; incluso el piso estaba cubierto de desechos.

Al salir, entré por una puerta y atravesé toda la vecindad hasta llegar a otra que parecía dar a la calle trasera. Al salir a esa calle, encontré en una ventana a dos gatitos pequeños que estaban chillando y, al parecer, habían sido abandonados.

Como no pude llevarme a mi gatita, me llevé a ellos. Los tomé en mis brazos y los llevé a mi casa.

Nunca dejé de sentir pena por la gatita que se quedó esperándome.